sábado, 30 de marzo de 2013

Undécimo día en Japón

En primer lugar, quería pedir disculpas por no actualizar ayer.

La noche de antes de ayer se dio muy bien, relajada. Salimos un rato a mirar tiendas, compramos cena y estuvimos un rato viendo la tele en japonés. Paso ahora a hablar de ayer.

Ayer nos despertamos relativamente temprano. Quedamos con Yoshisuke para pasar la mañana, comer juntos y echar un café. Pero no sin antes pasarnos por uno de los grandes edificios (habituales por aquí) llenos de material anime, videojuegos, manga, etc. Una vez reunidos con Yosh, entramos al Sunshine City, que es otro de esos edificios gigantes, pero más gigante. Como si te colocan un Carrefour en el centro de Jaén, para que os imaginéis. Nada más llegar, nos encontramos con la mascota del edificio. Busco imanes para la nevera, en plan souvenir, pero es imposible. Lo único que encuentro es siempre estilo manga, nada tradicional. También pillé unas pegatinas molonas que hasta tienen garantía de un año. Si alguna me sale mala, tendré que venir a descambiarla.

Salimos del Sunshine City y nos vamos a comer a un sitio en plan barato, pero que resultó estar buenísimo. Hay fotos, así que podréis verlo. Era carne. ¡Carne, bendita sea! Mi cuerpo necesitaba proteínas alternativas a los insectos y el pescado. Por cierto, ahora que lo menciono, los japoneses no comen saltamontes, ya le pregunté a Yoshisuke, al cual le parecía una idea asquerosa.

Por la tarde estuvimos de café con Meronpan de panadería. Yo además pedí una modalidad super buena, con miel por encima. Al salir, nos pasamos por el Bookoff, que es una cadena de tiendas de venta de libros, manga y demás, de segunda mano. Pero si te lo venden como nuevo a estrenar te lo crees, en serio. Es increíble el trato que se da a las cosas en este país, así que las cosas de segunda mano se encuentran habitualmente, y merecen la pena. Ya he seleccionado qué libros me voy a llevar de este sitio, entre los cuales se incluyen un par de cuentos infantiles para ir aprendiendo, poco a poco.

Atardece, Yosh se tiene que ir, y nosotros vamos con Toka y Sergio, unos amigos de Granada y Lérida, respectivamente, que están trabajando aquí en Tokio y nos conceden la noche. Vamos a un restaurante, una vez más en plan barato. Lo bueno de este es que podías comer y beber todo lo que quisieras. Lo bueno, o lo malo. Digo esto porque al principio estaba guay el tema de comer y beber cubatas descontroladamente, pero luego llegaron las rondas de Sake. Antes de que el Sake me destrozase la cabeza, el ambiente era genial: Conocí a una japonesa con la que hablaba en francés, un alemán al que intercepté cuando iba al baño y le saqué conversación en su idioma, risas, me engañan y acabo en el baño de las chicas... Poco después no recuerdo más. Al menos me han contado que Javi me trajo sano y salvo a casa. Es mejor que la parte de David, que se perdió por ahí y el taxi que lo traía de vuelta le cobró una auténtica barbaridad. Maldito Sake.

Esta mañana yo estaba bien, que no es poco. David se ha pasado el día hecho polvo, pero bueno, al final estamos vivos. Por la mañana nos pegamos una ducha y salimos para Akihabara otra vez. Los Maid Café son casi obligatorios (locales en los que la camarera va vestida de sirvienta), ya que tienes que ir esquivando literalmente a las chicas que reparten la publicidad. A una le he dicho que me pasaría después y le he guiñado un ojo. Ha sido guay, porque ha soltado una risita y todo. De película. Hoy ha sido día de gastar dinero a espuertas. En parte porque estaba previsto y queríamos comprar cosas, en parte porque nos vamos en 2 días y no queremos volver a cambiar la moneda. Javier hasta se ha hecho con una Nexus 7 (tablet chupi guay). Yo me he comprado una maqueta bastante cara, pero que espero merezca la pena, y además me he comprado los Final Fantasy I y II originales para NES en el Mr. Potato (edificio específico para videojuegos antiguos), que en españa los he llegado a ver por 100€ y aquí estaban a 3 y 6 euros, 9 entre los 2. Además, y más importante, me he hecho también con una copia del Final Fantasy VII japonés en una edición internacional que salió en edición limitada sólo para japón. Me ha costado menos de la mitad de lo que costó en su lanzamiento. Mi colección crece.

Al salir del Mr. Potato nos encontramos con el Gundam Café (Gundam es el robot al que le hice 100 fotos y cuyo museo visitamos en Odaiba). Entramos y lo primero que percibimos es a una chica haciéndonos saludo militar. El local era una auténtica pasada: Oscuro, con iluminación azul en zonas específicas, figuras y maquetas de Gundam, una tele gigante con capítulos, noticias, anuncios (todo de Gundam), la decoración estilo Gundam, el menú con guiños a la serie... ¡Todo! La carta del menú era metálica. Espero subir fotos pronto, si no hay problema. Pero normalmente sí hay problema: Internet, que a veces tengo, a veces no. A ver si en el nuevo ryokan al que vamos mañana está mejor la cosa.

Y eso es todo de momento. Estoy deseando ponerme el pijama y descansar, que mañana toca madrugar para hacer checkout y partir al nuevo ryokan.

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