domingo, 31 de marzo de 2013
Duodécimo día en japón
Nos despertamos a las 9 (Javi nos despierta a las 9, y menos mal) y vamos a por algo de desayuno a la misma panadería a la que fuimos con Yoshisuke la última vez. Nos pasamos por el Bookoff y compramos de todo. Yo me he hecho con 3 mangas de Gundam, 2 mangas de algo que tendré que descifrar (al menos sé que va de gente que puede hacer cosas con la sangre y poderes raros), un cuento infantil de Momotaro, una novela ligera y un 2-koma (un comic de historias autoconclusivas compuestas sólo por dos viñetas) de Pokémon. Todo en perfecto japonés, obviamente.
Así me he hecho con un estímulo adicional para aprender japonés otra vez.
Salimos del Bookoff, volvemos al hotel de mala muerte y hacemos Checkout. Esta vez no tardamos nada en dar con el nuevo hotel, ya sea porque la ubicación es mucho mejor, el edificio resalta, tenemos suerte o nos desenvolvemos mejor en nuestros últimos días. Esta vez sí estamos en un hotel casi de lujo. Todo es de estilo minimalista, con iluminación tenue, 11 plantas, cafetería dentro del propio hotel, hilo musical, todo muy elegante, en una zona casi puramente de negocios en la que apenas se ve gente andando por la calle... Hasta tenemos un jardín lleno de vegetación y rocas ordenadas frente a la ventana, en plan vistas bonitas. Sólo hay un detalle ligeramente fastidioso del hotel: Los espíritus del viento parecen querer avisarnos de algo y no paran de silbar en nuestra ventana con un "UUUUUU" agudo que aburre muchísimo. No es un "uuUuuUUUU" de soplido de viento, como cualquiera hemos podido escuchar alguna vez, no. Es un maldito silbido agudo asesino que suena a desesperación crítica. Los espíritus del viento japoneses temen por nuestra vida y nos quieren avisar de algo, en serio. Es que no os lo imagináis.
No sabíamos si el baño venía preparado para baño tradicional o no, pero ante la duda, pues sí. Así que nos hemos pegado un pedazo de baño cada uno, con nuestra agua hirviendo y nuestra tranquilidad zen.
La verdad es que no tenemos nada más pendiente de hacer, porque de visitar el Mt. Fuji hemos desistido, así que salimos a dar una vuelta. Entramos a un edificio que rezaba "BIC Camera", un edificio de cosas de electrónica y demás. Vamos, otro de los típicos de muchas plantas gigantes que tienen de todo. Como decía, entramos y empezamos a comprar cosillas. Yo me he hecho con materiales que llevaba tiempo buscando para montar las maquetas, como por ejemplo un cortador en condiciones, en plan alicates, y un set de limas de verdad, se acabó usar la lima de uñas a lo cutre. Me he comprado también un termo chulísimo de NERV, que va a pasar a formar parte de mi mochila de forma permanente. De los imanes para frigorífico, ni rastro todavía. No sé, es el país anti-imanes o algo así. Será porque afectan a los aparatos electrónicos que tanto aman.
Cuando salimos del sitio le pregunto a esta gente cuánto cuesta el tren para volver al avión pasado mañana y me sorprenden con una cifra 5 veces mayor a lo que yo creía. En este punto me doy cuenta de que debería haber comprado menos gilipolleces, porque tengo el dinero casi justo, con sólo 900 yenes de ventaja. 200 me los acabo de gastar en cenar ramen barato de super mercado, así que me quedan 700 para pasar mañana, que para que os hagáis una idea, son unos 6€. Y estamos en Japón, ¡yupi! Menos mal que el avión incluye comida, porque me parece que pasado mañana voy a ir con hambre. ¡Ja, ja, ja!
Y nada, ahora estamos en la habitación, viendo la tele japonesa, como todos los días, pero ya hasta nos enteramos de cosas sueltas. Creo que el que consiga venirse aquí un año, aprende el idioma de una forma u otra. Y bueno, estamos con nuestros diálogos enriquecedores por aquí, así que voy a ponerme el pijama y bailar al son de los espíritus del viento.
sábado, 30 de marzo de 2013
Undécimo día en Japón
La noche de antes de ayer se dio muy bien, relajada. Salimos un rato a mirar tiendas, compramos cena y estuvimos un rato viendo la tele en japonés. Paso ahora a hablar de ayer.
Ayer nos despertamos relativamente temprano. Quedamos con Yoshisuke para pasar la mañana, comer juntos y echar un café. Pero no sin antes pasarnos por uno de los grandes edificios (habituales por aquí) llenos de material anime, videojuegos, manga, etc. Una vez reunidos con Yosh, entramos al Sunshine City, que es otro de esos edificios gigantes, pero más gigante. Como si te colocan un Carrefour en el centro de Jaén, para que os imaginéis. Nada más llegar, nos encontramos con la mascota del edificio. Busco imanes para la nevera, en plan souvenir, pero es imposible. Lo único que encuentro es siempre estilo manga, nada tradicional. También pillé unas pegatinas molonas que hasta tienen garantía de un año. Si alguna me sale mala, tendré que venir a descambiarla.
Salimos del Sunshine City y nos vamos a comer a un sitio en plan barato, pero que resultó estar buenísimo. Hay fotos, así que podréis verlo. Era carne. ¡Carne, bendita sea! Mi cuerpo necesitaba proteínas alternativas a los insectos y el pescado. Por cierto, ahora que lo menciono, los japoneses no comen saltamontes, ya le pregunté a Yoshisuke, al cual le parecía una idea asquerosa.
Por la tarde estuvimos de café con Meronpan de panadería. Yo además pedí una modalidad super buena, con miel por encima. Al salir, nos pasamos por el Bookoff, que es una cadena de tiendas de venta de libros, manga y demás, de segunda mano. Pero si te lo venden como nuevo a estrenar te lo crees, en serio. Es increíble el trato que se da a las cosas en este país, así que las cosas de segunda mano se encuentran habitualmente, y merecen la pena. Ya he seleccionado qué libros me voy a llevar de este sitio, entre los cuales se incluyen un par de cuentos infantiles para ir aprendiendo, poco a poco.
Atardece, Yosh se tiene que ir, y nosotros vamos con Toka y Sergio, unos amigos de Granada y Lérida, respectivamente, que están trabajando aquí en Tokio y nos conceden la noche. Vamos a un restaurante, una vez más en plan barato. Lo bueno de este es que podías comer y beber todo lo que quisieras. Lo bueno, o lo malo. Digo esto porque al principio estaba guay el tema de comer y beber cubatas descontroladamente, pero luego llegaron las rondas de Sake. Antes de que el Sake me destrozase la cabeza, el ambiente era genial: Conocí a una japonesa con la que hablaba en francés, un alemán al que intercepté cuando iba al baño y le saqué conversación en su idioma, risas, me engañan y acabo en el baño de las chicas... Poco después no recuerdo más. Al menos me han contado que Javi me trajo sano y salvo a casa. Es mejor que la parte de David, que se perdió por ahí y el taxi que lo traía de vuelta le cobró una auténtica barbaridad. Maldito Sake.
Esta mañana yo estaba bien, que no es poco. David se ha pasado el día hecho polvo, pero bueno, al final estamos vivos. Por la mañana nos pegamos una ducha y salimos para Akihabara otra vez. Los Maid Café son casi obligatorios (locales en los que la camarera va vestida de sirvienta), ya que tienes que ir esquivando literalmente a las chicas que reparten la publicidad. A una le he dicho que me pasaría después y le he guiñado un ojo. Ha sido guay, porque ha soltado una risita y todo. De película. Hoy ha sido día de gastar dinero a espuertas. En parte porque estaba previsto y queríamos comprar cosas, en parte porque nos vamos en 2 días y no queremos volver a cambiar la moneda. Javier hasta se ha hecho con una Nexus 7 (tablet chupi guay). Yo me he comprado una maqueta bastante cara, pero que espero merezca la pena, y además me he comprado los Final Fantasy I y II originales para NES en el Mr. Potato (edificio específico para videojuegos antiguos), que en españa los he llegado a ver por 100€ y aquí estaban a 3 y 6 euros, 9 entre los 2. Además, y más importante, me he hecho también con una copia del Final Fantasy VII japonés en una edición internacional que salió en edición limitada sólo para japón. Me ha costado menos de la mitad de lo que costó en su lanzamiento. Mi colección crece.
Al salir del Mr. Potato nos encontramos con el Gundam Café (Gundam es el robot al que le hice 100 fotos y cuyo museo visitamos en Odaiba). Entramos y lo primero que percibimos es a una chica haciéndonos saludo militar. El local era una auténtica pasada: Oscuro, con iluminación azul en zonas específicas, figuras y maquetas de Gundam, una tele gigante con capítulos, noticias, anuncios (todo de Gundam), la decoración estilo Gundam, el menú con guiños a la serie... ¡Todo! La carta del menú era metálica. Espero subir fotos pronto, si no hay problema. Pero normalmente sí hay problema: Internet, que a veces tengo, a veces no. A ver si en el nuevo ryokan al que vamos mañana está mejor la cosa.Y eso es todo de momento. Estoy deseando ponerme el pijama y descansar, que mañana toca madrugar para hacer checkout y partir al nuevo ryokan.
jueves, 28 de marzo de 2013
Noveno día en Japón
Eso sí, ha sido la primera vez que hemos fundido toda la batería de la cámara haciendo fotos del tirón.
Voy a resumir un poco las experiencias de estos 3 días.
En Kyoto me puse malo. No sé si por el frío que pasé por las noches, porque el Ryokan era sucio y estaba lleno de polvo (al que creo que soy alérgico) o porque estábamos cerca de alguna planta a la cual pudiera ser alérgico, o por todo a la vez. Todos los efectos eran de resfriado y/o alergia, similar a la primavera en jaén: ahogo, mocos, etc.
El primero, viaje a Osaka. Osaka está bien, me gustó bastante. El problema fue que el hotel (sí, hotel, nada de Ryokan) tenía mal puesta la dirección. Después de que reuniésemos a los ciudadanos, responsables de comercio, policía, mensajeros, la tropa celeste y el ejército solar, todos juntos, después de 4 horas dando vueltas lo encontramos. En mi vida he visto un despliegue de personas semejante, y menos para ayudarnos a encontrar un sitio a unos extranjeros perdidos. El dueño de nuestro hotel ha recibido el nombre de "Choco Creepy" (Creepy es un término inglés usado para referir a algo que da miedo). ¿El motivo? Pues que era un afroamericano que siempre nos estaba esperando, se frotaba las manos y no paraba de preguntar cosas con un tono un poco raro. Cosas estilo "Feeling good, boys?".
La comida de Osaka es maravillosa. No recuerdo el nombre de lo que comí al medio día (al menos sé que era cerdo), pero lo de la noche fue Okonomiyaki, ¡y estaba de muerte!
Nos levantamos a las 5.30 y partimos hacia Magome. No hay mucho que decir: trenes, dormir, comer, trenes... Llegamos a Magome. Magome es muy bonito. MUY BONITO. Ya veréis fotos. Es sólo una calle, pero es una calle llena de comercio y tradición. Desde aquí, partimos andando hasta Tsumago, que está a 7'9 Km. Por el camino hay campanas para asustar a los osos. También habrá fotos de esto, y de los avisos de cuidado con los osos. El camino es miy bonito, y fue aquí donde gasté toda la batería de la cámara a base de fotos. También es el sitio donde más extranjeros he visto.
Llegamos a Tsumago, que me parece el pueblo del sablazo. Empezando por unas galletas que cuestan 12€ y siguiendo por unos pantalones que cuestan 8000€. No me he equivocado con la cifra, ni con la moneda. Nuestro Ryokan aquí sí fue caro, como cabe esperar de este sitio. Hasta la tele era de pago, a 1€ aproximadamente la hora. En cualquier caso, llega la hora de cenar. Tenemos la bandeja enfrente y no podemos evitar centrar la vista en una parte específica: Saltamontes. El destino (cruel) me da la oportunidad de demostrar cosas. Muchas veces he dicho que comería saltamontes antes que gamba, y por ello me brinda la oportunidad de demostrarlo. Hay vídeo, en el cual se puede apreciar hasta el crujido del insecto cuando lo mastico. Mi cara es un poco un mapa, pero se debe más a mi estado de salud, como comento más arriba.
http://www.youtube.com/watch?v=JnUnLhkM0G8
Yo me mantengo en que eso no fue un plato japonés. Era comida china, india o lo que sea. ¿Pero saltamontes en la dieta japonesa? Total, con la tontería, al final no nos lo pensamos y los probamos. Hay fotos y vídeos. Le regalamos una botella de aceite al dueño. Si puedo recordarla, le solté la frase: "Kore wa tsumaranai mono desu ga", con la que intentaba decir "es una tontería pero espero que le guste".
También en este sitio probamos los baños tradicionales japoneses, estos que tienen una bañera de agua hirviendo para que te metas, pero antes tienes que sentarte en un cubito para sentarte y asearte y no ensuciar el agua. Me gustó mucho la experiencia, y eso que soy reacio al calor. También vestimos Yukatas, de lo cual también hay fotos. A mí no me hacía especial ilusión, y de hecho no me quedaba bien, pero por lo menos lo he probado. Parecía un Yakuza/gitano.
Nos despertamos temprano esta mañana, desayunamos (esta vez no hay insectos, pero había gambillas, las cuales sí que no me como) y cogemos el bus que nos lleve al tren. Pasamos unas 3 o 4 horas de trenes y al final volvemos a estar en Tokio. Encontramos nuestro nuevo Ryokan, que de ryokan no tiene ni el nombre, porque es un hotel. Nos engañaron por internet. No sólo el wifi es malo y no llega hasta el sótano en el que nos han confinado, sino que además Javi no tiene ni almohada. La ducha mide alrededor de 1'40 m. y me he tenido que duchar en cuclillas, literalmente. Y nos quedan otras 2 noches más aquí, ¡bien!
Ahora vamos a salir un rato de fiesta para ahogar las penas (y los saltamontes que tenemos en el estómago). David se está quejando porque hemos almorzado pollo y le ha sentamos mal. Es curioso, con la cantidad de basura que hemos comido y se pone malo con el pollo. Hasta hemos comido saltamontes, flores... Y le sienta mal el pollo.
En fin, un saludo a todos los lectores. Os mando un abrazo, por lo que pudiera pasarme.
Vuelta a la civilización
Tras un par de días explorando el mapa de Japón y desbloqueado nuevas zonas, volvemos a la civilización, pero no tanto como creíamos pues nos han dado una habitación en un asqueroso sótano, para recordarnos los maravillosos días del Satán Pis House, sólo que aquí además apenas llega Internet.
Conforme escribo esto, hemos descubierto la existencia de un cable de red, es posible que nuestra Navidad se haya salvado.
Os mantendremos al tanto con nuevas y fantásticas actualizaciones de nuestras maravillosas aventuras, saltamontes incluidos.
lunes, 25 de marzo de 2013
Sexto día en Japón
Nos levantamos a las 7 de la mañana. Yo voy a la ducha, me espabilo, me lavo los dientes, me visto y empiezo a desperezar a esta gente. Salimos para la estación JR a la que tiene que llegar Takuya. Por el camino, paramos en un Seven a comprar desayuno. Otra cosa nueva que probamos y no tengo ni idea de lo que es. Era cómo un panini, pero suave, en plan desayuno. Seguimos y pronto damos con la estación, gracias a la Torre de Kyoto, que está enfrente y se ve con facilidad desde lejos. Llegamos pronto, así que nos vamos a desayunar otra vez. Más cosas raras y nuevas. Al menos el chocolate era un cola cao de toda la vida, eso es positivo.
El paisaje alrededor del Kinkakuji es precioso. Un estanque con animales, mucha vegetación, brisa suave, todo en silencio. Precioso. Juzgad vosotros mismos con la foto.
Partimos entonces camino del Ryoanji. No deja de ser otro templo más por fuera, pero por dentro:
Un templo enorme, muy zen todo. "Hay muy poco, pero hay suficiente", es lo que piensas mientras andas pisando la madera que cruje bajo tus pies, rodeado de silencio.
Con este templo también visitado, partimos hacia el Ninnaji. Este probablemente fue el más rentabilizado, porque era enorme y había miles de cosas que ver. No quiero saturar esto de fotos, así que las fotos de Ninnaji se pueden ver en mi perfil de Facebook. Pronto me entretendré en ponerle nombre a las fotos para que se sepa de dónde son.
Vamos entonces a la zona de Arashiyama. Paseando por allí, aprieta el hambre y decidimos entrar a comer Tempura. Riquísimo, como cabría esperar. Y caro. Hoy ha sido un día caro entre entré templos y comidas buenas.
Paseamos un rato por la zona y a la hora, aproximadamente, Takuya propone ir a tomar "dulces japoneses". En Japón hay 3 cosas que van en todas las comidas: té verde, soja y judías. Da igual que sea almuerzo, cena, desayuno o postre, o un vaso de agua. Lleva eso. Bromas aparte, y aunque fuese muy raro, estaba rico.
Empieza a atardecer y nos preguntamos qué hacer, porque los templos y demás cierran o han cerrado. Decidimos ir a Gion una vez más (hemos ido todos los días) y compramos dulces, vemos Yukatas, vemos muñecas de geisha y yo veo unas sandalias de madera que al final no compro (maldita sea). Dejamos las compras en el Ryokan, que pilla cerca, y nos vamos en busca de la cena. No sé el nombre del barrio, pero no estaba demasiado lejos de donde nos alojamos. Entramos a un sitio MUY CARO y nos dicen en perfecto japonés que ya van a cerrar, porque son las 20.40 (cuidado, madrugando). Entonces acude en nuestro rescate el cocinero jefe, que dice que pasemos. Nos sirven sushi del bueno (de ahí que fuese caro), pero merece la pena. Al menos por probar 30€ de pescado en miniatura alguna vez en tu vida. Por cierto, los palos cada día se me dan peor. Literalmente, cada día voy desaprendiendo un poco más.
Salimos con el estómago lleno de la cena más cara de mi vida. Llega el momento de despedir a Takuya, que me dice que volverá a España, pero no sabe cuando (esto es una cita a mí mismo, que dije que volvería a Japón pero no sabía cuando), nos estrechamos la mano, se despide de todos, y volvemos a nuestro Ryokan.
Lo he resumido mucho, porque esto tampoco es un diario, pero ha sido un día muy completo.
¡Un saludo a los lectores!
domingo, 24 de marzo de 2013
Quinto día en Japón
Hoy hemos madrugado menos. Nos hemos levantado a las 6 como siempre, pero hemos sido capaces de volver a dormirnos hasta las 8. Decidimos no desayunar porque hay mucho que visitar, así que tiramos de desayuno español de mi mochila y salimos para el Fushiminari, con sus 1000 puertas y sus millones de escaleras.
Se nos ha ido la mañana entera en la montaña, porque aquello era muy grande, había mucha gente, íbamos desplacía para disfrutarlo y mirando cosas, etc.
Al salir, vamos andando por las calles típicas de Kyoto, sin nada especial, y nos encontramos un templo. Pues para adentro y a echar fotos. Ni recuerdo el nombre, porque no era uno de los previstos. Seguimos andando y damos con un Coco's de los que nos pedía Ome que fuésemos para pedir Katsu-kare. Decidimos dejarlo para después, ya que teníamos cerca el Sanjusangen-do. De este sitio no hemos podido hacer fotos por dentro, porque estaba prohibido, pero nos hemos hecho fotos por fuera, con chicas incluidas y todo.
Salimos, vamos al Coco's, y la verdad es que estaba muy bueno. Ya son 2 comidas seguidas que llevan carne y el cuerpo lo agradece. Jajaja. Sigo echando de menos la leche.
Salimos del Coco's, dispuestos a visitar el Kinkakuji y empezamos la aventura de buscar un bus que nos lleve, porque no hay metro y andando son unos 11Km. Pues cuando lo conseguimos encontrar, para las 4, descubrimos que los coches/buses son basura en este país. El tráfico es horrible y apenas avanzamos. El templo dorado cierra a las 5 y nosotros tardamos más de hora y media en llegar a sus puertas. Total, que pensamos un rato, barajamos la posibilidad de visitar el jardín de los bambúes, pero pensamos que también estaría cerrado y estaba igual de lejos. Así que nada, cogemos el mismo bus, y volvemos al punto de partida. No hemos hecho nada en toda la tarde.
Pues nos vamos a la zona de Gion, que de noche es bonita según dijeron, y queremos comprar dulces que probamos el día anterior ya por la zona. Pues conforme llegamos, vemos que los comercios están cerrando todos ya. Hoy se van todos a dormir temprano, parece. Será cosa de que es domingo. Paseamos un poco de noche por allí, hacemos fotos, cojo los pétalos de Sakura que me pidieron Pilar y mi prima Alicia, y descansar.
Ahora estamos planificando, que esto no puede volver a pasar, ¡por Tutatis! Ya he hablado con Takuya y he quedado con él para las 9.30 en la torre de Kyoto. Espero que con guía por Kyoto nos de tiempo a ver al menos esos 2 sitios que nos faltan. Al menos eso, que hemos sacrificado Nara (de momento) y sus cervatillos.
Buenas noches a todo el mundo, voy a darle un respiro a mis pies...
sábado, 23 de marzo de 2013
Cuarto día en Japón
Despertamos a las 5 y pico, dispuestos a despedirnos del taicho (jefe en japonés, que es como llamábamos al dueño del Ryokan) con una botella de aceite de oliva. Vamos a desayunar a una cafetería de alto standing por allí cerca y pedimos unos desayunos que, a diferencia del resto del mundo, son fieles al anuncio con el que te lo venden, precisión milimétrica hasta para colocar lechuga y maíz. Yo me pedí pancakes, que tenían buena pinta, y me alegré de la elección al verlos venir. Subo foto en cuanto pueda.
Vamos camino de Ueno. Propongo ir andando porque ya sabemos y nos sale gratis. En vez de eso, al final me convencen para ir andando y desperdiciamos dinero y fuerza, porque acabamos más lejos y llegamos más tarde. Al final fuimos andando igual. Conseguimos nuestros JRPass en la estación de Ueno y cogemos tren hasta la estación central de Tokio. Todo esto ya está mencionado en el post anterior, que escribió David.
Vamos a la terminal de los Shinkasen (trenes bala) y no sabemos si tenemos que coger el "verde" o el "azul". Al final un amable policía nos explica que el azul, y como siempre voy el primero, me pongo a hacer cola en el mismo, el azul. Llevo un rato haciendo cola (yo solo), cuando estos me avisan corriendo para meternos en un tren aleatorio que acaba de llegar. Sorpresa, que ese luego no nos lo cubría el JRPass y podían habernos cobrado más de 60€ si hubieran querido. Menos mal que aquí son buena gente, porque parece que vamos empeñados en hacer las cosas mal.
Para compensar, llegamos a Kyoto y se decide que ahora se hace lo que diga yo. Digo de ir andando hasta el Ryokan, y llegamos al Ryokan. Fin. Es curioso...
En cualquier caso, la gente del nuevo Ryokan es súper maja, digo la gente porque es una comuna hippie internacional. Tengo que hacerme una foto con ellos antes de que nos vayamos. No es irónico, me encanta.
Salimos al medio día de investigación, a visitar un gran templo que hay cerca del Ryokan, y a mitad de camino nos cruzamos con otros dos españoles procedentes de Galicia: Mateo y David. Reconocen que somos españoles, nos gritan y tal, y todo gracioso. Pero no le damos más importancia. La cosa es que van para el mismo templo que nosotros, empezamos a hablar y eso, y la cosa se alarga. Se alarga tanto que hemos estado toda la tarde juntos y hemos ido a cenar en buena compañía. Hemos estado visitando Gion, que es un barrio antiguo, con muchísimas tiendas de comida y cosas artesanales, como abanicos y esas cosas. He estado probando muchas cosas que había de muestra por allí, casi todo hecho de galleta, bambú, judías y té verde... Están locos con el té verde. Hay miles de fotos que subiré a Facebook en breve. Hemos estado visitando otros templos, y paseando por Kyoto, también. Me lo he pasado muy bien.
El sitio en el que hemos cenado era muy chulo, ya veréis la foto. Y bueno, en verdad poco más, que me ha encantado conocer a estos chicos, que además conocen a Flapy, y que parece que Japón atrae a los ingenieros, sobretodo informáticos.
Llegada a Kioto
Amanece un nuevo día, nos preparamos y nos despedimos del jefe regalandole una botella de aceite (se le rompió el corazón al ver que no era vino, pero lo superará, es un hombre fuerte).
Empezamos el viaje con mi idea de ir en metro hasta Ueno, ¡eeeerror!. Nos perdemos y acabamos dando más vuelta que yendo andando, pero no pasa nada, seguimos con la energía alta y aún más al ver que en Ueno nos pueden dar nuestro JR pass.
Conseguimos el multipase, literalmente, es genial, lo enseñas y pasas como si nada, multipase.
Preguntando conseguimos llegar a donde se coge el tren a Kioto. Una vez allí, un amable agente nos indica por donde se va, pero al llegar vemos un tren a punto de salir y con los nervios y prisas, nos metemos dentro, ¡eeerror! Era el único tren que no podíamos coger con el multipase. Pero no pasa nada, el revisor es amable y nos dice que nos bajamos en la próxima y pillamos un tren de los nuestros.
Que alegría al ver que gracias a eso tardamos algo menos en llegar de lo que hubiésemos tardado con nuestro tren, así que ya sí, cogemos el nuestro y to' p'alante.
En Kioto vamos tirando de mapa cutre google maps y cuando todo parece perdido, ¡la patrulla de rescate llega! Un amable agente nos indica por donde llegar al ryokan, que conforme nos alejamos, empieza a hacer señas con los brazos, eso sí es preocupación y no la policía en España.
Y aquí estamos, a punto de salir a la aventura, ¡Yeah!
viernes, 22 de marzo de 2013
¿Lawson? No, Family Mart
¡Yo también puedo publicar aquí! Y que mejor manera de empezar que hablando de la increíble cantidad de pequeños supermercados que tiene esta ciudad.
No importa a dónde vayas, siempre puedes confiar en que habrá un sitio de éstos para pillar algo, ¿siempre?
Aquí empezamos nuestra aventura, donde yo sugerí coger otro metro hasta Asakusa, pero estando cansados y abatidos, acabamos por ir a pie, por temas de ahorro y tal. Así que con ayuda de nuestro maravilloso mapa en francés, empezamos a caminar algo que deberían de haber sido 30 min.
Andamos, un Lawson y al lado un Family Mart, seguimos y vemos otro y otro y otro. "Chicos, podemos pillar pollo del Lawson como nos dijo Ome", maldigo el momento que se me ocurrió decir esa frase.
Digamos que llevábamos andando unos 20 min cuando lo dije, bien, pues en los 50 min restantes que tardamos en llegar al ryokan, no volvimos a ver nada más que un par de Family Mart. "Esto no puede ser","no me gusta como dirige nuestro master" y muchas más que íbamos soltando.
Lo divertido, además de no encontrar uno de ésos, era nuestra forma de guiarnos. Al mapa le faltan un par de DLCs, así que nuestra idea era seguir hacia el norte hasta encontrar una calle principal, ayudándonos de los pequeños mapas locales, benditos sean.
En un momento dado encontramos un mapa que señala la posición de nuestro templo-escuela-universidad de medicina favorito y desde ahí conseguimos llegar al ryokan. He de reconocer que en ninguna de las anteriores veces me había parecido haber visto el templo tan hermoso como entonces.
Decidimos buscar un Lawson cerca, porque una vez sentados no nos íbamos a levantar (como podéis ver en el post de Jose, llevábamos un día non-stop). Pero como ya sabéis, si buscas un Lawson sólo encuentras Family Mart y acabamos comprando nikkumanes ahí mismo, algunos más bonitos que otros (como se puede ver en la imagen, Javier fue el que se comió esa cosa tan mona).
Y así acaba la búsqueda del Lawson perdido.
PD: Dejamos de ver tías bonicas desde que empezamos la aventura.
Tercer día en Japón
Esta mañana hemos vuelto a madrugar bastante. Me he despertado a las 6.30 y he estado remoloneando en las redes aproximadamente una hora. Al final hemos salido a desayunar al Mr. Donut a probar cosas nuevas. Yo me pedí unos donuts de fresa y un vaso de leche caliente. Sí, leche caliente, increíble pero cierto... Es la primera vez que me dejan probar la leche desde que salgo de España... No sé lo que le pasa a los rusos y los japoneses con las vacas/ovejas. Javi se pidió fanta de melón, que no le hizo mucha gracia.
Cuando ya lo tenía más que cubierto, hemos entrado al Centro Diver de Tokio o algo así, que dentro estaba el museo de Gundam. Y vaya museo... Otro millón de fotos. Hasta hemos visto una mini película de 360 grados de recopilación Gundam en una cúpula. Ha estado bien. Queríamos cerrar con un café en la cafetería Gundam, pero era la hora de comer almuerzo consistente y allí no había ni donde sentarse. Así que al final hemos ido a otro sitio allí al lado a comer Takoyaki, que son bolitas de pulpo súper ricas.
Después parecía que no había plan, así que hemos decidido ir directamente a ver el edificio de la NHK y visitar el parque de Yoyoki, que ya veréis en las fotos, cuando las suba, que parece una romería típicas de las nuestras, pero en versión civilizada.
Después nos hemos quedado sin batería en la cámara, así que aunque suba fotos no hay más que mostrar. Hemos ido hasta Shinjuku y hemos dado un paseo por allí. La verdad es que este barrio me ha gustado menos... Era todo como muy de negocios de traje, con menos luces y menos, no se, menos Tokio. También me han explicado que es zona dominada por la Yakuza, y es donde está el Kabukicho (barrio rojo, cosas serias) así que bueno, he comprendido todo un poco más.
Al final estábamos muertos de tanto andar, porque hoy no hemos parado nada más que para comer. Así que hemos pillado el metro y hemos vuelto lo más cerca posible de Asakusa, que es donde estamos. Así y todo, hemos tardado una hora en llegar andando desde la estación hasta el Ryokan. Estábamos tan molidos que hemos ido a buscar la cena, temiendo que si nos sentábamos ya no nos levantásemos. Pues bien, justo cuando buscamos un Lawson para comprar cena, dejan de existir y no hay ni uno en el mundo... Al final me he comido un Nikoman o como se escriba, y una fanta de piña. Y de postre, chiquilín energy de España xD
Todavía no son ni las 9 y esta gente ya se ha dormido y todo. Por eso estoy actualizando. Miraré si hablo con Takuya para vernos mañana, que decía que se podía pasar por Kyoto para vernos y hacernos un poco de guía.
Buenas noches, y un saludo a todo el mundo. Pondré fotos por aquí en cuanto pueda, que desde el iPad no puedo :(
jueves, 21 de marzo de 2013
Segundo día en Japón
Hoy ha sido más agotador, pero más light de todos modos. Nos despertamos a las 7 de la mañana sin despertador ni nada, y eso que nos acostamos tarde y medio bebidos. Ya era de día, pero las calles estaban vacías. Estuvimos remoloneando hasta las 8 o cosa así y fuimos a por Meronpan (pan de melón). El Meronpan está tanto o más bueno de lo que recordaba cuando me lo trajo Álvaro hace ya tantos años. También compramos una botella de té misterioso que imaginábamos un poco menos agrio. Todavía queda media botella...
Fuimos al Kaminarimon y estuvimos haciendo fotos (que se están copiando al pc ahora mismo) y visitando templos.
He rezado a los dioses del trueno y el viento para que me aprueben álgebra, así que sí suspendo espero que al menos le caiga un trueno al profesor. He consultado mi suerte, y aunque parecía decepcionante por ser "suerte regular", la verdad es que era todo bueno en comparación a lo que les salió después a los otros 2. David pidió volver a Japón y lo primero que ponía en su suerte es que su deseo no se cumpliría. Poco después, recé a otro Dios antiguo que no sé ni quien es, pero por si acaso. Que hagan convenio y me aprueben álgebra entre todos.
Después estuvimos dando un paseo por toda esta zona de Asakusa y demás. Lo más interesante de la caminata fue probar bebidas nuevas en las máquinas expendedoras de la calle. Cuando se pueda se subirá el video a Youtube para que veáis un poco el asunto. También nos hemos estado echando fotos y viendo un poco el comercio alrededor del Kaminarimon.
En este punto decidimos dar una vuelta por Akihabara, el barrio friki por excelencia. Y vaya si era friki. Varios edificios enormes de 6/7 plantas, cada una llena a rebosar de una especialidad: juegos de consola, juegos de pc, anime, manga, vídeos para adultos, cafeterías, frikadas en plan calendarios, bolsos, pósters... Era cómo una salón del manga tamaño pueblo entero, y con más gente. Es en este barrio donde me encuentro el primer WC futurista, de estos que tienen música, te limpian con chorrito de agua, la tapa está calentita, etc. La verdad, una pasada. Todo lleno de botones para regular presiones, volumen, lo que necesites. Y todo muy limpio. Antes no lo he dicho, pero tienes que asearte un poco antes de poder entrar en los templos y cosas del estilo. Hay como unas fuentes muy chulas para limpiarse las manos y enjuagarse la boca. Que hay que ir purificado por la vida, vamos.
Entonces nos empieza a dar hambre. Pensamos en ir a algún lugar tradicional para comer Ramen clásico, y recordábamos haber visto sitios por Ueno. Pues allí que vamos. ¡Y nos tiramos más de una hora buscando! Pero merecía la pena, mi Hot Ramen estaba riquísimo. Estos dos se pidieron algo más raro, como Ramen pero con los fideos aparte, los mojabas y entonces te los comías sobre la marcha. Javi se dejó el plato casi al completo. No le gusta el sabor a pescado. Vaya viaje le espera.
Quizás no se aprecia en la foto, pero el plato medía casi 10cm. de alto.
Nos quedamos tan llenos que pensamos en echar una micro-siesta, porque estábamos cansados y no habíamos dormido más que 4 horas desde que salimos de Jaén, hacía ya 2 días o por ahí, y sin parar desde entonces. El problema es que la siesta se convierte en 4 horas de sueño y nos despertamos a las 7. Aquí cierra todo muy temprano, así que nos miramos, pensamos lo que hacer y no hay planes posibles... Así que al final hemos salido a pasear y hemos estado otras tantas horas andando, que son ya las 11. Hemos estado viendo sitios nuevos de pasado y hemos vuelto a visitar Ueno para comprar Takiyaki, que es un pescado de pan relleno de judías dulces. Guarrerías... El caso es que el cuerpo dice: hasta aquí. Así que vamos a descansar un poco, y mañana aprovechamos bien el día desde temprano para coger el metro e ir a ver el Gundam gigante, ir al museo de Gundam y quizás tomar un café en la cafetería de Gundam.
Bueno, eso es todo lo de hoy. Voy a ver si consigo ir subiendo fotos a las redes sociales y pongo también algunas por aquí.
Primer día en Japón
¡Wa! ¡Japón es increíble! ¡Chulisimo! ¡Me encanta!
Llegamos ayer tras 10 horas de avión desde Rusia. Fue un viaje largo que se hizo más largo de lo que era todavía. La sensación era de llevar semanas en el avión. Ya sabía hasta quienes se levantaban más para ir al baño o lo que comía cada uno.
Mis primeras impresiones al llegar a Japón... Huele súper bien. Japón huele a té de fresa. Algunas calles huelen a caballo para compensar, pero por lo general huele muy bien. El ritmo de vida en algunas partes es frenético también, todos corriendo en masa y apresuradamente.
Pero es todo muy bonito y la gente muy agradable. Nos perdimos dos veces y ambas veces nos ayudaron, ya fuera en inglés o en japonés. Muy buena gente (al menos con lo que hemos dado por ahora).
Las habilidades japonesas para dormir en cualquier parte son increíbles también. Había una chica que hasta comprobaba dormida si su maleta seguía con ella. En fin, al final llegamos a nuestro primer Ryokan (que ni la policía sabía si existía). El sitio era curte por fuera, pero eso ya lo sabíamos. Sn embargo, por dentro era mucho mejor de lo que esperábamos. La habitación es bastante amplia (4 personas), cada uno tiene su futón, tenemos una pequeña mesa, aire acondicionado y demás. Hay un montón de baños, duchas, zona común (en la que estoy ahora mismo bebiendo té a las 7 de la mañana) y todo es antiguo y hecho en madera que cruje a cada paso. El encargado es súper simpático y hay más gente de otros países que desconocemos porque hablan a saber qué idiomas.
Estuvimos andando un poco por los alrededores, probando bebidas de aquí y cosas así hasta las 6 o 7, que quedamos con Yoshisuke, un amigo. Este nos llevó a ver sitios guais de Tokio y nos ha comentado otros sitios que visitar. Fuimos a restaurantes, intentaré subir fotos dentro de un segundo, salimos por salones de juego, recreativas, bares... Probamos un montón de bebidas. Bebimos Sake bueno, luego Sake malo. La diferencia se nota, como cabía esperar. Hay muchas chicas por todas partes o yo estoy enfermo y sólo las veo a ellas. Nada más salir con Yoshisuke nos ofrecieron ir a un local en el que unas chicas guapas te ataban de las manos y te forzaban a beber durante X horas. El problema es que eran 3000¥ la hora (cerca de 30€). Al final fuimos a un sitio de 1500¥ con menú y toda la bebida que quisieras durante 2 horas. Y fue donde nos pusimos finos.
Las recreativas son un escándalo, muchísimo ruido. Lo más chulo es que están llenas de un montón de gente, aquí eso no se ha perdido. Nos hicimos unas fotos en unas máquinas que son para chicas, tengo mi copia en la cartera para enseñar luego. Y después Yoshisuke nos llevó a un parque lleno de cerezos en flor (Shakura) donde dimos un largo paseo, vimos un montón de cosas bonitas, como puestos de chucherías, cosas de artesanía, barquitos (había un lago), etc. Me lo pasé genial y hablamos un montón (en inglés, claro).
Para cerrar la noche, un chulo nos ofreció por la calle de vuelta al Ryokan que pasásemos un rato divertido con una chica. Yoshisuke tuvo una charla en japonés mientras íbamos andando y el cabrón no paraba de reírse. Obviamente acabamos pasando, sobretodo porque era caro y Yoshisuke nos explico que encima era sólo para tocar pechos. Jajaja ja.
Ahora son las 8 de la mañana y vamos a ver si nos agenciamos algo de desayuno.
martes, 19 de marzo de 2013
Moscú
Volví: Moscú es bonito... Todo nevado, la gente no va tan abrigada como podríamos pensar. No sé, yo de hecho pasé un calor horrible y sudé un montón. ¡Lo primero que hice al llegar a Japón fue ducharme! Y no sé, estuvimos poco, pero David y yo ya hemos dicho que es un sitio que tenemos que visitar más detenidamente la próxima vez.
Ya interceptamos el primer gran grupo de japonesas que nos iba conduciendo a todos lados por Rusia. Javi hasta estuvo hablando con una que llevaba sentada al lado y nos estuvo contando cosas.
Creo que nada más sobre Rusia. Voy a crear un post nuevo.
lunes, 18 de marzo de 2013
Ya sólo quedan unas horas...
Me he pedido el primero en pesar la maleta en el aeropuerto... Si me cuelo, al menos tengo la opción de echar cosas en las maletas de los otros. ¡Muahahaha!
No quedan apenas horas, pero qué lento se pasan...
Intentaré hacer fotos de todo lo que pueda mañana: aeropuertos, comidas, estado de los miembros del grupo, etc.
¡Un saludo, y hasta mañana!
jueves, 14 de marzo de 2013
Ya tenemos cámaras
domingo, 10 de marzo de 2013
Doy la bienvenida a David
No, espera, sí que las hay. Doy la bienvenida a David (Dman) al blog, para que él también pueda hacer publicaciones y comentar cosas relacionadas con los viajes a Japón y Alemania, ya que al fin y al cabo, es mi compañero de viaje.
Bueno David, ya no tienes que suscribir lo que digo, ni hacer repost. Comenta tú también.
Y algo más. Ya hemos averiguado el cambio de moneda Euro-Yen, y hasta hemos mirado cámaras de fotos para capturar la belleza de nuestro viaje lo mejor posible.
PD: Si alguien tiene problemas calculando el cambio de moneda, o dónde lo puede hacer, por favor, que no contacte conmigo: es un caos con el que prefiero no verme involucrado más.
martes, 5 de marzo de 2013
JRPass
¡Todavía no lo había mencionado en el blog, pero el día 19 me voy para Japón un par de semanas!
Iré poniendo cosas también sobre este viaje, así no será todo: "esperar", "esperar" y "por fin ha salido algo, he aceptado, ahora a esperar".
Para los que no lo supieran, el JRPass es un billete de transporte que te permite viajar "gratis" (el JRP lo pagas, y cuesta 230€) con los medios de transporte del Grupo Japan Railways. Es interesante si vas a viajar a muchos sitios de Japón, y sobretodo para ir a Kyoto, cuyo viaje se amortiza de una sola ida/vuelta.
Si alguien necesita información sobre cómo comprar el JRPass o algún tipo de transacción o duda, que no dude en ponerse en contacto conmigo por medio de mi correo, o incluso por comentarios.
¡Un saludo, chicos!
lunes, 4 de marzo de 2013
Esta semana sale!! :S
¡Qué nervios! En cuanto salga algo lo pondré por aquí.
Me gusta tener al bot de Google que se pasa por mis publicaciones bien informado.
