jueves, 10 de julio de 2014

El principio del fin

Desde siempre me he preguntado cuándo va a llegar el momento. Mi momento. Estaba deseando salir de España. Desde el momento en el que aprendemos a hablar aprendemos a decir "¿y yo cuándo?", y ahora, tristemente, estoy cerca de tener que decir que mi momento de volver a España ha llegado. Porque esta experiencia no es para toda la vida y no podemos evitarlo. El tiempo se agota, se escapa entre nuestros como si de arena se tratase. Con esto no quiero decir que esté desaprovechado. Es simplemente que mientras te lo pasas bien no quieres que se acabe.

De todos modos tengo que decir que Alemania, al igual que España, no me hace sentir que haya encontrado mi sitio. Me ha gustado ésta experiencia, pero Alemania no es para mí un hogar.

Es una realidad triste, tal vez afectada por el hecho de que todo mi círculo de amigos empiezan a tener planes más o menos estables para el futuro con parejas, trabajos, etc. Y yo aquí, como si estuviera en el instituto. O en la mili, algunas veces.

De todos modos, entre la mezcolanza de sentimientos que me produce el pensar en tener que irme de aquí, se encuentra el de la tristeza. Porque no, no quiero irme. Mis ganas de irme son mayores que las de quedarme, pero eso no significa que me haga feliz irme. Y es que ahora tengo amigos aquí, pero quedarse por ellos sería estúpido dado que ellos también se van. 

Se van los amigos, pero se quedan las calles de Leipzig,

se queda volver de echar una copas a las 4 de la mañana y que sea de día,

se queda la barbacoa día sí y día también,

se quedan los mercados de segunda mano casi cada fin de semana,

y los mercados locales,

y los de navidad,

y los de exposición,

en fin, muchos mercados.

Se queda el PFAND. Para los que no sepan qué es esto, es simplemente que recibes una cantidad de dinero (dependiendo de la botella y de la ciudad en la que estés) al devolver las botellas en el supermercado. En Leipzig son 25 céntimos cada botella de plástico o lata, u 8 céntimos por las de cristal, sean del tamaño que sean. Como estaréis imaginando, no hay ni una botella en la calle.

También se quedan esos chicos de mi edad que cantaban villancicos en navidad, porque sí, porque es navidad.

Se va a quedar ese interés por todo lo que pasa en España mientras estás fuera, que hace que te enteres de todo antes que los propios españoles.

Se quedan los más de 50 tipos diferentes de cerveza que he probado, literalmente, y aún no son ni la mitad de las que puedes encontrar en cualquier supermercado normal. PILSNER, HEFEWEISER, SCHWARZ, da igual, todas están buenas. Me gustan, pero no hace justicia porque normalmente me gusta la cerveza, pero a ti, lector, también te gustarían. Incluso si eres de los de "Yo es que soy más de vino". En Alemania se bebe cerveza, y cuando estás aquí y está tan buena y tan barata entiendes por qué. De hecho, aquí es legal beber cerveza siendo menor de edad (16 años). ¿Dónde encuentro yo las botellas de cerveza de medio litro ahora? Porque eso es lo normal aquí. Las de 0'33cl son cervezas especiales de banana, cereza y cosas así tipo Shandy, que no son cerveza. Es muy raro encontrar cervezas de menos de medio litro, o de más de medio litro. Las cervezas son de medio litro y punto.

Se queda el MATE, una bebida asquerosa que no echaré de menos pero seguro que recordaré el resto de los días como una de las bebidas más repugnantes que jamás haya provado: Una mezcla de té, coca cola, agua y cerveza con azúcar. A los estudiantes alemanes les encanta por algún motivo, y a la mayoría de los Erasmus también, supongo que para sentirse integrados.

Se queda el agua con gas, que también les encanta a los alemanes, ¡y a mí! Pero no le gusta a nadie más. No entiendo ésto tampoco, porque es básicamente casera de toda la vida.

Se va a quedar la expresión "Supergeil!", que significa "¡Super chulo!". Y se quedará también el "Achso!", "Ah claro!" y el repetir "Ya, ya, ya, ya" cuando te enteras de algo mientras te explica un profesor, y aunque lo digas en español él te entiende porque para él es "sí, sí, sí, sí" en alemán.

Se van a quedar los alemanes en general, con su estilo que nunca llegaré a entender (como lo de las sandalias con calcetines y birra en mano),

y se van a quedar los sajones, con sus peinados de batidora y pelo de colorines.

Se queda que nadie critique la forma de vestir de alguien, salvo cuando vienen españoles (somos así).

Se va a quedar el hecho de que vayas a la universidad y te den las cosas gratis, como un taco de 200 páginas de apuntes fotocopiados (que en Jaén serían unos 6 euros y una cola de media hora, y eso si tienes suerte de poder hacerlo en la universidad), o una taza, o una camiseta, ¡o lo que sea que te hayan dado!

Se van a quedar los conciertos diarios en la calle, y sobretodo los que se hacen en los parques y en la Casa de la Música.  

Por supuesto, se va a quedar la música alemana en la discoteca, o el lanzarte a cantar cuando ponen una canción en español y ver cómo flipan a tu alrededor.

Se van a quedar los planes cada fin de semana para hacer algo distinto, probablemente con gente distinta.

Se va a quedar Leipzig, en general,

con su playa,

su río,

sus infinitos parques verdes por todos lados,

sus puentes llenos de candados,

sus tranvías ¡¡PUNTUALES!!,

sus carriles bici por todas partes, con los que llegas a todos lados en menos de 20 minutos,

sus Mensas, que son comedores universitarios, donde la comida está muy rica, hay mucha variedad, mucha gente, y sobretodo muchos puestecillos alrededor de ellas con libros, regalos, posters, entradas de conciertos...

sus LUKAS, más caros que la tinta de impresora. El de Augustuplatz tiene su encanto personal, pero al final todos nos pasamos al BackWerk, que está enfrente y es más barato.

su Ópera,

sus pantallas gigantes para ver el fútbol por todas las calles, parques... Hasta en la facultad tienen sus aulas que se llenan para ver los partidos del mundial. Y lo más gracioso es ver cómo pasan de la más absoluta calma a la euforia desmedida.

Por último, y principal motivo por el que me quiero ir: Se quedará aquí la universidad, HTWK. Porque no sólo no han regalado, es que no han facilitado nada. He sido un estudiante normal y corriente todo el año, en un idioma que no domino. La verdad es que pienso que todas las Erasmus deberían ser así, pero no puedo evitar sentir rabia cuando pienso que a los que se han ido a Polonia  les han regalado media carrera por la cara y se han quitado todo lo más difícil mientras yo todavía estoy penando para aprobar asignaturas que ni de lejos son difíciles.

Aún con todo y pensando "Yo esto en la vida lo voy a sacar", he sacado asignaturas y he trabajado un montón pero con una sonrisa en la cara porque me ha encantado estar aquí.

lunes, 9 de junio de 2014

Exámenes y proyectos del verano

Pues se acerca el verano.

El verano pinta bien, porque apenas entramos en Junio y ya estamos yendo todo el rato a la playa, a garitos nocturnos al aire libre, al parque, a hacer barbacoa...

El problema que presenta esta fecha es que también se acercan los exámenes. Y con los exámenes cerca, los proyectos previos a los exámenes están más presentes aún.

Este semestre presenta las dificultades propias de tener 6 asignaturas en un idioma que no comprendes. 2 de ellas difícilmente van a ser salvadas, pero por otro lado hay otras 2 que parece que van a ser superadas.

La cosa es que uno empieza a estar muy agobiado antes la perspectiva del calor, los proyectos, los exámenes, y sobretodo... Que esto se acaba.

En 1 mes y medio todas las personas con las que estoy aquí pasarán a estar fuera de mi vida. Tal vez a alguno de ellos lo vuelva a ver alguna vez, para un café o una cerveza loca un día aislado, pero eso será todo.

Me llena de ilusión volver a mi pueblo, donde están mi familia, mi mejor amigo, mi perro, mi coche... Todas mis cosas. Pero me aterra ser consciente de que 3 semanas más tarde de mi regreso a España tendré que irme a Jaén y allí no quedará ningún amigo porque todos están estudiando fuera durante éste año que viene, o se han ido a trabajar fuera. Me aterra la idea de que 3 semanas más tarde de mi regreso a España... Voy a estar solo.

jueves, 24 de abril de 2014

Semana Santa en Alemania

Llevo mucho tiempo sin escribir aquí, la verdad. Principalmente, porque sé que ya nadie lo lee. No es como cuando fui a Japón. Pero he decidido escribir por mí, para tener un recuerdo (juntos a las otras muchas tonterías que estoy haciendo para tener recuerdos, como el vídeo de un segundo cada día, coleccionar posavasos, etc).

Sea pues, hablaré hoy de la Semana Santa en Alemania, que es el evento más reciente que ha tenido lugar. ¿Y qué tiene de especial la Semana Santa aquí? Pues poca cosa, porque aquí no hay Semana Santa. Es un sentimiento poco gratificante saber que toda tu familia y todos tus amigos están de vacaciones, en casa, viajando, divirtiéndose, comiendo juntos, y tú estás yendo a clase de alemán cada mañana, haciendo filigranas con el tiempo para ir a la universidad y algunas veces no poder ni comer por el camino.

La Semana Santa ha tenido de especial que ha sido un asco para mí. ¡Y es que no hice esto sólo para hablar de las cosas buenas! La mayor parte de los amigos que se encuentran aquí, han tenido planes alternativos los días que hemos podido hacer algo porque había más tiempo libre, o era fin de semana. Así pues, unos se han ido a Berlín (sin avisar a nadie), otros a otro sitio, otros han hecho fiesta y no han invitado... Y, no todo culpa de los demás, yo me he negado a los planes de segunda que quedaron aquí, como ir de discoteca.

Así que no he hecho absolutamente nada ésta Semana Santa. Ni tan siquiera he grabado vídeos para el vídeo de un segundo cada día... He pedido prestados vídeos a mi familia, para rellenar esos huecos.

Y nada, intentaré volver a darle un poco más de vida a esto, que apenas hay entradas de Alemania. Supongo que principalmente se debe a que vivo aquí, y esto para mí es bastante normal, no como 15 en Japón.

viernes, 18 de octubre de 2013

2 semanas de clase

Pues van 2 semanas de clase en la HTWK, exactamente. Mis impresiones al respecto han evolucionado mucho:

 - Día 1: "No voy a aprobar ni una, me van a quitar la Erasmus"
 - Día 2: "Madre mía, prácticas ya? Pero qué tengo que hacer? Qué pone en este papel? Qué dice este hombre?" Acompañado de la aventura que contaré después.
 - Semana 2: Encontramos profesores que pueden hablar en inglés aunque dan la clase en alemán. Ok, al menos cuando lloremos por suspender nos entenderán.
 - Semana 2 y unos días: Empiezo a entender una parte de las cosas que se van diciendo. He dejado de lado Metaheurística, que aquí es imposible sacarla, lo cual también ayuda a confiar más en las posibilidades de sacar todo lo demás. Además, tengo que decir que la visita de Juan Antonio el pasado fin de semana fue un gran estímulo para esforzarme más en entender y hablar el alemán. Esta semana ha sido diferente a la anterior, y espero que esta progresión sea constante.

Respecto a la anécdota que había mencionado antes, es la siguiente:

Llego a clase, la puerta se abre con tarjeta, no hay pomo. Abro la puerta con mi tarjeta de estudiante y me encuentro un aula llena ("un aula llena" es correcto, mirad esto si no me creéisde gente sentada en sus asientos y trabajando con los ordenadores del aula. No hay profesor. Me siento al lado de un chaval que parecía simpático y espero. Espero. Espero. Decido aventurarme a encender mi ordenador, sólo para estar listo cuando llegara el profesor que ya venía casi 15 minutos tarde. Enciendo el ordenador y me salen opciones a elegir. Los otros ya habían encendido los suyos antes de que yo llegara, así que no me puedo fijar en ellos. Decido preguntar al que hay a mi lado: "Kannst du mir helfen?", que significa "Me puedes ayudar?". Sin alterar ni un ápice la expresión de su cara, hace girar la misma 90º en mi dirección y dice: "NEIN". 90º en la dirección opuesta y sigue trabajando. Pues vale, me has dejado chorreando, tío. Por fin llega el profesor, que en vez de decir Hola entra dando clase mientras se quita la chaqueta y todo, y la gente cogiendo apuntes. Y yo, pues feliz. Total, que termina de hablar a la media hora, y le pregunto qué tengo que hacer para poder empezar. Me dice que me cambie de ordenador que ese está roto (igual por eso no me podía ayudar el chico este). Me cambio, y pasa lo mismo. Vuelvo a llamar al profesor y me hace repetir todo el proceso desde el principio, pensando que soy yo que soy un manco y no sé iniciar sesión o algo. Total, que con él delante, ve que son los ordenadores que están hechos picón. Pues me suelta algo que no entiendo y antes de que pueda reaccionar, se tira a por mi teclado y se lía a cerrar cosas mientras le saltan errores, los cuales también va cerrando. Cuando el ordenador se aburre de nosotros, puedo empezar a trabajar. No sé en qué, pero ya puedo empezar. Cuando ya quedaba tal vez media hora para terminar la clase, le pregunto al profesor sobre los ejercicios que hay que hacer y me suelta la historia de su vida, de la cual no entiendo nada. Yo lo miro impasible, sin afirmar, porque no me estoy enterando, y sin negar, porque no quiero que piense que no estoy de acuerdo en lo que sea. Cuando se calla al fin, le miro a los ojos y le explico que soy Erasmus y que tengo la dificultad del idioma. Me dice que no hay problema y me hace él las prácticas.

Y esa fue mi primera clase de prácticas, el segundo día de clase. Una experiencia alentadora.

Pero tengo que decir que estoy muy a gusto, muy contento, tengo mucho tiempo libre a pesar de estar en artes marciales y 2 cursos de alemán. Salgo mucho, juego mucho, me lo estoy pasando muy bien. Y trabajo mucho, por mucho que se diga de los erasmus.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Primeras impresiones pasados unos días

Bueno, ya han pasado unos días desde que estamos aquí. Unas 2 semanas exactamente, si no me equivoco. Ya llevamos 3 días dando clase en el curso intensivo de introducción de alemán. Tengo que decir que me pusieron en el segundo grupo de mayor nivel. Das ist toll!

He conocido un montón de gente desde que estoy yendo a clase: 1 Finlandés, 5 franceses, 2 italianos, 3 rusos, miles de turcos, 3 ingleses y, cómo no, un montón de alemanes. Aquí hay estudiantes de todas partes. Y lo mejor es que todos parecen simpáticos, todos quieren entablar amistad con otros. No sé si es que la Erasmus la pedimos los de cierta mentalidad, o tal vez es que la propia experiencia Erasmus cambia tu mentalidad, pero me encanta estar haciendo colegas de tantas partes.

Y lo mejor: Mi carrera tiene renombre. Es salir de España e Informática infunde respeto. Dejas de ser un técnico que formatea discos duros y configura el wifi familiar para convertirte en objeto de admiración. ¡Hasta para los ingenieros de otras titulaciones, como mecánica, civil o electrónica! ¡Y sienta genial!
"Yo estoy estudiando Informática", "¿En serio? Wow, eso es muy difícil, muy poca gente lo estudia, debes de ser súper inteligente".

Así que nada, que estoy rodeado de turcos que son máquinas del alemán, pero que aunque yo sepa menos me han puesto en el mismo nivel que a ellos, le pese a quien le pese (hay una francesa con propaganda anti-españoles por ahí). No pinta mal, al menos en comienzo, la vida de estudiante aquí.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Primera actualización desde Leipzig

Costó trabajo, pero conseguimos Internet al fin. ¡Bien! ¡Al fin!

Esto es lo primero que vimos al salir del avión, coger el tren y llegar a la estación principal de Leipzig:


Aquí nos recogió Ferdinand, nuestro mentor. Ferdinand es un chaval de 19 años que estudia matemáticas. Es un poco serio, pero bueno, al menos nos ayuda. Nos llevó a comprar las primeras cosas que necesitábamos, nos enseñó dónde estaba la HTWK (mi universidad), nos llevó a hablar con Andrea Siebeck (Relaciones Internacionales) y nos trajo a donde vivimos. También nos sacó la primera noche de cervezas, donde vimos que eso de que los alemanes son cerrados, fríos, o el adjetivo que se quiera utilizar es totalmente falso, ya que un grupo que había al lado nos quiso llevar por ahí de discotecas sin conocernos de nada, y nos pedía que nos uniéramos a sus rondas de chupitos y canciones extrañas.

A la izquierda pongo una foto de una zona verde del centro (que hay por todos lados), y a la derecha una foto del lago al lado de donde vivo:

Zentrum
Lago al lado de casa































Y en verdad hay poco más que decir. He estado bastante liado de papeleos y correos con la Universidad de Jaén, que han liado un follón con la matrícula, como se preveía. El resto del tiempo lo paso paseando, comprando, jugando, comiendo y durmiendo. El día 9 viene una chica de Linares que estudia Ingeniería de la Construcción o algo parecido. Lo sabemos porque su mentora es la novia de nuestro mentor, con la cual ya hemos estado de cervezas por ahí. ¡Jajajaja!

El día 11 es la reunión pensada para los Erasmus y nos dicen cuándo empezamos con el idioma, así que conoceremos gente también, que ahora mismo estamos un poco autistas. ¡Y ya hemos programado una escursión a Dresden el día 20! ¡No perdemos el tiempo!

Auf Wiedersehen!

jueves, 29 de agosto de 2013

Día 0 - Comienzo

A estas alturas, resumo diciendo que todo va bien, que todos los papeles están arreglados y nos vamos de Erasmus tanto David como yo.

Bueno... Pues no sabría como clasificar este día... Técnicamente me voy mañana, día 30, pero el avión sale tan temprano que no me acostaré (6:45 en una ciudad que está a 3 horas o más en coche, Málaga) así que en verdad me voy esta noche... Clasifico pues este día como el día cero, porque es cuando empiezo mi aventura Erasmus, incluso antes de empezar la propia Erasmus.

He formateado Windows, he reinstalado LUNA (elementary OS - Ubuntu), he preparado calzoncillos, me he puesto las botas que pitan en el detector de metales del aeropuerto... ¡Estoy listo para el viaje!

En cuanto llegue daré alguna noticia más, no os preocupéis. Y pondré fotitos, claro está.