Tendréis que perdonar que me haya saltado el séptimo y octavo día, pero estábamos en Osaka y haciendo la ruta Nakasendo. La ruta Nakasendo está entre Magome y Tsumago, que es como decir entre Toya y Hornos de Peal. Quiero decir que no había internet, estábamos en el campo.
Eso sí, ha sido la primera vez que hemos fundido toda la batería de la cámara haciendo fotos del tirón.
Voy a resumir un poco las experiencias de estos 3 días.
En Kyoto me puse malo. No sé si por el frío que pasé por las noches, porque el Ryokan era sucio y estaba lleno de polvo (al que creo que soy alérgico) o porque estábamos cerca de alguna planta a la cual pudiera ser alérgico, o por todo a la vez. Todos los efectos eran de resfriado y/o alergia, similar a la primavera en jaén: ahogo, mocos, etc.
El primero, viaje a Osaka. Osaka está bien, me gustó bastante. El problema fue que el hotel (sí, hotel, nada de Ryokan) tenía mal puesta la dirección. Después de que reuniésemos a los ciudadanos, responsables de comercio, policía, mensajeros, la tropa celeste y el ejército solar, todos juntos, después de 4 horas dando vueltas lo encontramos. En mi vida he visto un despliegue de personas semejante, y menos para ayudarnos a encontrar un sitio a unos extranjeros perdidos. El dueño de nuestro hotel ha recibido el nombre de "Choco Creepy" (Creepy es un término inglés usado para referir a algo que da miedo). ¿El motivo? Pues que era un afroamericano que siempre nos estaba esperando, se frotaba las manos y no paraba de preguntar cosas con un tono un poco raro. Cosas estilo "Feeling good, boys?".
La comida de Osaka es maravillosa. No recuerdo el nombre de lo que comí al medio día (al menos sé que era cerdo), pero lo de la noche fue Okonomiyaki, ¡y estaba de muerte!
Nos levantamos a las 5.30 y partimos hacia Magome. No hay mucho que decir: trenes, dormir, comer, trenes... Llegamos a Magome. Magome es muy bonito. MUY BONITO. Ya veréis fotos. Es sólo una calle, pero es una calle llena de comercio y tradición. Desde aquí, partimos andando hasta Tsumago, que está a 7'9 Km. Por el camino hay campanas para asustar a los osos. También habrá fotos de esto, y de los avisos de cuidado con los osos. El camino es miy bonito, y fue aquí donde gasté toda la batería de la cámara a base de fotos. También es el sitio donde más extranjeros he visto.
Llegamos a Tsumago, que me parece el pueblo del sablazo. Empezando por unas galletas que cuestan 12€ y siguiendo por unos pantalones que cuestan 8000€. No me he equivocado con la cifra, ni con la moneda. Nuestro Ryokan aquí sí fue caro, como cabe esperar de este sitio. Hasta la tele era de pago, a 1€ aproximadamente la hora. En cualquier caso, llega la hora de cenar. Tenemos la bandeja enfrente y no podemos evitar centrar la vista en una parte específica: Saltamontes. El destino (cruel) me da la oportunidad de demostrar cosas. Muchas veces he dicho que comería saltamontes antes que gamba, y por ello me brinda la oportunidad de demostrarlo. Hay vídeo, en el cual se puede apreciar hasta el crujido del insecto cuando lo mastico. Mi cara es un poco un mapa, pero se debe más a mi estado de salud, como comento más arriba.
http://www.youtube.com/watch?v=JnUnLhkM0G8
Yo me mantengo en que eso no fue un plato japonés. Era comida china, india o lo que sea. ¿Pero saltamontes en la dieta japonesa? Total, con la tontería, al final no nos lo pensamos y los probamos. Hay fotos y vídeos. Le regalamos una botella de aceite al dueño. Si puedo recordarla, le solté la frase: "Kore wa tsumaranai mono desu ga", con la que intentaba decir "es una tontería pero espero que le guste".
También en este sitio probamos los baños tradicionales japoneses, estos que tienen una bañera de agua hirviendo para que te metas, pero antes tienes que sentarte en un cubito para sentarte y asearte y no ensuciar el agua. Me gustó mucho la experiencia, y eso que soy reacio al calor. También vestimos Yukatas, de lo cual también hay fotos. A mí no me hacía especial ilusión, y de hecho no me quedaba bien, pero por lo menos lo he probado. Parecía un Yakuza/gitano.
Nos despertamos temprano esta mañana, desayunamos (esta vez no hay insectos, pero había gambillas, las cuales sí que no me como) y cogemos el bus que nos lleve al tren. Pasamos unas 3 o 4 horas de trenes y al final volvemos a estar en Tokio. Encontramos nuestro nuevo Ryokan, que de ryokan no tiene ni el nombre, porque es un hotel. Nos engañaron por internet. No sólo el wifi es malo y no llega hasta el sótano en el que nos han confinado, sino que además Javi no tiene ni almohada. La ducha mide alrededor de 1'40 m. y me he tenido que duchar en cuclillas, literalmente. Y nos quedan otras 2 noches más aquí, ¡bien!
Ahora vamos a salir un rato de fiesta para ahogar las penas (y los saltamontes que tenemos en el estómago). David se está quejando porque hemos almorzado pollo y le ha sentamos mal. Es curioso, con la cantidad de basura que hemos comido y se pone malo con el pollo. Hasta hemos comido saltamontes, flores... Y le sienta mal el pollo.
En fin, un saludo a todos los lectores. Os mando un abrazo, por lo que pudiera pasarme.
Por favor, quiero ver tu cara comiéndote el saltamontes.
ResponderEliminarY la verás, no te preocupes. Hay fotos y vídeos, que serán subidos a Facebook y Youtube respectivamente. Y aquí, al propio blog. Cuando tenga internet (constante) y tiempo, modificaré la entrada.
EliminarPoebrecillos... hasta ahora solo Javi está demostrando tener resistencia a todo lo q os estáis tragando xD
ResponderEliminarEntschuldigung! Javi fue el primero en ponerse malo, viniendo en el avión. Y estuvo malo los 3-4 primeros días XD
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