sábado, 23 de marzo de 2013

Llegada a Kioto

Amanece un nuevo día, nos preparamos y nos despedimos del jefe regalandole una botella de aceite (se le rompió el corazón al ver que no era vino, pero lo superará, es un hombre fuerte).

Empezamos el viaje con mi idea de ir en metro hasta Ueno, ¡eeeerror!. Nos perdemos y acabamos dando más vuelta que yendo andando, pero no pasa nada, seguimos con la energía alta y aún más al ver que en Ueno nos pueden dar nuestro JR pass.

Conseguimos el multipase, literalmente, es genial, lo enseñas y pasas como si nada, multipase.

Preguntando conseguimos llegar a donde se coge el tren a Kioto. Una vez allí, un amable agente nos indica por donde se va, pero al llegar vemos un tren a punto de salir y con los nervios y prisas, nos metemos dentro, ¡eeerror! Era el único tren que no podíamos coger con el multipase. Pero no pasa nada, el revisor es amable y nos dice que nos bajamos en la próxima y pillamos un tren de los nuestros.

Que alegría al ver que gracias a eso tardamos algo menos en llegar de lo que hubiésemos tardado con nuestro tren, así que ya sí, cogemos el nuestro y to' p'alante.

En Kioto vamos tirando de mapa cutre google maps y cuando todo parece perdido, ¡la patrulla de rescate llega! Un amable agente nos indica por donde llegar al ryokan, que conforme nos alejamos, empieza a hacer señas con los brazos, eso sí es preocupación y no la policía en España.

Y aquí estamos, a punto de salir a la aventura, ¡Yeah!

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