Llevo mucho tiempo sin escribir aquí, la verdad. Principalmente, porque sé que ya nadie lo lee. No es como cuando fui a Japón. Pero he decidido escribir por mí, para tener un recuerdo (juntos a las otras muchas tonterías que estoy haciendo para tener recuerdos, como el vídeo de un segundo cada día, coleccionar posavasos, etc).
Sea pues, hablaré hoy de la Semana Santa en Alemania, que es el evento más reciente que ha tenido lugar. ¿Y qué tiene de especial la Semana Santa aquí? Pues poca cosa, porque aquí no hay Semana Santa. Es un sentimiento poco gratificante saber que toda tu familia y todos tus amigos están de vacaciones, en casa, viajando, divirtiéndose, comiendo juntos, y tú estás yendo a clase de alemán cada mañana, haciendo filigranas con el tiempo para ir a la universidad y algunas veces no poder ni comer por el camino.
La Semana Santa ha tenido de especial que ha sido un asco para mí. ¡Y es que no hice esto sólo para hablar de las cosas buenas! La mayor parte de los amigos que se encuentran aquí, han tenido planes alternativos los días que hemos podido hacer algo porque había más tiempo libre, o era fin de semana. Así pues, unos se han ido a Berlín (sin avisar a nadie), otros a otro sitio, otros han hecho fiesta y no han invitado... Y, no todo culpa de los demás, yo me he negado a los planes de segunda que quedaron aquí, como ir de discoteca.
Así que no he hecho absolutamente nada ésta Semana Santa. Ni tan siquiera he grabado vídeos para el vídeo de un segundo cada día... He pedido prestados vídeos a mi familia, para rellenar esos huecos.
Y nada, intentaré volver a darle un poco más de vida a esto, que apenas hay entradas de Alemania. Supongo que principalmente se debe a que vivo aquí, y esto para mí es bastante normal, no como 15 en Japón.
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